Desde Viana del Bollo, Orense, llega al Balneario de Marmolejo, Jaén, el doctor Ceferino Sanjurjo, dispuesto a beneficiarse de las saludables aguas del establecimiento. Allí, entre otros residentes, se encuentra la Madre Superiora del convento sevillano del Corazón de María, a quien acompañan dos jóvenes hermanas de la congregación. Desde el primer momento, el doctor Sanjurjo queda fascinado por una de las monjitas, la hermana San Sulpicio, quien a su belleza poco común, se suma su chispeante alegría y acompañada de una voz excepcional.




