Mathilde tiene nueve años. Es una niña inteligente con apenas amigos. Mathilde es distinta, o mejor dicho, lo es su vida. Cuando regresa a casa, es ella quien debe preocuparse de su madre, con quien vive a solas desde el divorcio de sus padres. La suya no es una madre como las demás; frágil, depresiva, a caballo entre la locura y la hipersensibilidad. Por eso ha constituido con Mathilde una autentica historia de amor maternofilial.

