Para evitar la corrupción y la inmoralidad del mundo de los negocios, Stefano piensa entrar en un seminario pero, su padre, contrario a esa decisión, le convence de hacer un crucero. En el barco, el chico conoce a Adriana, una chica arribista y calculadora que, presionada por el padre de Stefano, consigue hacerle cambiar de idea. Stefano abandona y empieza entonces a trabajar con su padre.

