Úrsula deja el convento donde se ha educado para empezar una nueva vida en el sur de España, junto a su tío, el conde de Ribera. Pero, cuando llega, se encuentra con una tragedia: Lamberto, un joven del pueblo, acusa al conde del suicidio de su hermana. En un duelo, el conde resulta muerto, y el joven se ve obligado a escapar de la policía. Úrsula, cautivada por la belleza y la fuerza de Lamberto, decide acompañarlo en su huida.


