Eduardo y Antonina, un matrimonio entrado en años, están esperando, con la natural emoción, la llegada de su primer nieto. Pero en los análisis clínicos de las primeras semanas se confirma que Pili, la hija del matrimonio, no estaembarazada. Pero, Antonina, sí presenta los síntomas propios de un embarazo. O sea, que al final la cigüeña ha cambiado de dirección y en lugar de un nieto van a tener un hijo. Esta inesperada situación influye decisivamente en el hasta ahora carácter austero de Eduardo, que comienza a vivir lo que él llama su "segunda juventud", cuando ya se consideraba jubilado para todo.


