Esta es la historia del pintor y escultor suizo, Alberto Giacometti. La historia comienza en 1964, cuando Giacometti invitó al crítico de arte y escritor norteamericano James Lord a que posara para él en lo que acabó siendo uno de sus más célebres retratos. Lo que en un principio iba a ser un trabajo de unos pocos días, se convirtió en varias semanas, a consecuencia de la falta de disciplina e incapacidad de concentración del artista. Lord tuvo que posponer su vuelo de regreso a Norteamérica varias veces.

