A pesar de que ciudadanos de todo el mundo tratan de impedirlo, la guerra llega a Iraq. Los habitantes de Bagdad, testigos y víctimas, cuentan historias del terrible invierno que vivió la ciudad. Algunos de ellos son: Mustafá, de solo nueve años; Mauy, de once; Zin al Abidin, de doce; Nagham, de veinticuatro; Mayed, de cuarenta y tres o Rabiha, de sesenta.
