viernes, 23 de julio de 2021
Antes de la guerra de Troya, cuando las tropas aqueas se preparaban para zarpar de Táuride con destino Troya, la ausencia de viento retuvo los mil navíos griegos en puerto. Un adivino reveló que, Artemisa, la diosa de la caza, estaba furiosa porque los griegos habían matado a uno de los animales que ella protegía. La única manera de apaciguar la ira de la diosa y obtener vientos favorables para zarpar, es sacrificar a Ifigenia, la hija de Agamenón quien, deberá enfrentarse a un complejo conflicto moral.



