En 1932, Frank Wiecek fue condenado a noventa y nueve años de prisión por un crimen que no cometió. Doce años después, su madre que, limpiando casas ha conseguido ahorrar, centavo a centavo, cinco mil dólares, publica un anuncio ofreciendo ese dinero como recompensa para quien le brinde alguna información que permita descubrir al verdadero criminal. Un escéptico periodista inicia una investigación. La película se basa en hechos reales.

