Kinski pensaba que había tenido experiencias similares en su vida a las que tuvo Niccolo Paganini 'El Diablo del Violín', quien hizo caer la Europa del siglo XIX en un frenesí musical. A través de su propia percepción del músico y, comparándola con su misma personalidad, Kinski ofrece una profunda y sincera visión de su propia vida: una vida llena de extremos.

