Arden Stuart, una acaudalada joven, está en contra de los convencionalismos sociales que rigen en las relaciones de pareja: la esposa se queda en casa, relegada a un segundo plano y, entre tanto, el hombre sale y entra cuando quiere y, al llegar a casa, miente sobre dónde ha estado o con quién. Esta conducta es comúnmente aceptada pero, no por Arden. Ella quiere libertad, igualdad y, sobre todo, honestidad.


