Hispanoamérica, siglo XVIII. En plena jungla tropical, junto a las cataratas de Iguazú, un misionero jesuita, el padre Gabriel, sigue el ejemplo de un jesuita crucificado, sin más armas que su fe y un oboe. Al ser aceptado por los indios guaraníes, Gabriel crea la misión de San Carlos. Entre sus seguidores está Rodrigo Mendoza , ex-traficante de esclavos, mercenario y asesino que, buscando el perdón se hace jesuita y encuentra la redención entre sus antiguas víctimas. Pero existe entre ellos una diferencia: Gabriel confía en el poder de la oración. Rodrigo, cree en la fuerza de la espada.