A la muerte de su hermana Rosa, Tula admite en su casa la compañía de su cuñado Ramiro y de los niños. La convivencia entre Tula y su cuñado, al principio, no está exenta de roces y tensiones; sobre todo cuando Emilio, que desea casarse con Tula, pretende que Ramiro haga valer su influencia sobre ella para facilitarle sus planes de boda.
