Año 2012. Robert Neville es el último hombre vivo que hay sobre la Tierra. Pero no está solo. Los demás seres humanos se han convertido en vampiros y todos ansían beber su sangre. Durante el día vive en estado de alerta, como un cazador, y busca a los muertos vivientes mientras duermen. Pero durante la noche debe esconderse de ellos y esperar a que amanezca. Esta pesadilla empezó hace tres años: Neville era un brillante científico que no pudo impedir la expansión de un terrible virus creado por el hombre.




