Fue a principios de la década de 1970, cuando el maestro del suspense dejó que la protagonista de su nueva película muriese pasados apenas cuarenta minutos de película, en una escena que iba a revolucionar el cine. Alexandre O. Philippe, un cinéfilo irredento, disecciona aquellos 52 planos de "Psicosis", que supusieron un golpe de efecto narrativo y un elogio a la brutalidad hecha sugerencia.

