Albin debe casarse y tener un hijo en un plazo de dieciocho meses si quiere heredar la fortuna de un pariente lejano que acaba de fallecer. A pesar de que no tiene la más remota intención de casarse con una mujer, Albin tiene que aceptar las condiciones del testamento si quiere salvar el local que regentan Renato y él, porque está al borde de la quiebra.
Es la tercera y última entrega de "La cage aux folles".

