sábado, 29 de marzo de 2025

 

Tras raptarla, un patrón licencioso lleva a una bella puestera a su mansión de Buenos Aires. Cuando el gaucho que la ama acude en su rescate, el patrón se vale de un comisario corrupto para acusarlo de cuatrero.


Filmada en 1914 con un presupuesto apenas superior a los veinte mil pesos, se estrenó al año siguiente y, en un breve lapso logró recaudaciones cercanas al millón, una proporción que quizás nunca volvió a repetirse en Argentina. Se convierte así en uno de los íconos del cine mudo argentino. Por otra parte, se trata de una de las escasas películas mudas argentinas que han podido rescatarse. Su éxito en Argentina y la exportación de la película a España, sentaron las bases de una industria cinematográfica argentina, en un mundo de entre guerras.

Bebe de dos fuentes literarias, el poema de José Hernández y la poesía patriótica de Rafael Obligado: