"Apunte jocoso-serio" reza un rótulo en la cabecera de esta película antialcohólica. Una señora busca a su bebé y comenta con una vecina su temor de que haya sido robado, la vecina la tranquiliza:
<<No están las subsistencias para robar niños, sino para regalarlos.>> Marcelino, el marido, un borrachín contumaz, se reúne con un amigo y, llevando al niño, filosofan mientras recorren las tabernas. Llegan las mujeres, les atizan y se los llevan. Pasado el tiempo, Marcelino, que ha dejado de beber, se encuentra al amigo que, al salir de una taberna, exclama: ¡La última! Y cae desvanecido al suelo.

