Amancio, hijo de un juez, verdadero amo y señor de un pueblo, quiere imponer criterio de propiedad a los dueños de ranchos y caballos. Impide el desalojo del rancho familiar de Eulalia pero, con la intención de obtener sus favores amorosos. Silvestre, un forastero que llega al pueblo, conoce a Eulalia de manera accidental, y también tendrá problemas debido a que su caballo no tiene marca de propiedad.
