Dos chicos recorren las carreteras de Estados Unidos en un polvoriento Chevrolet del 55 y compiten en carreras ilegales. Eso es lo único que les importa; no hablan, no se divierten. Un día se cruza en su camino GTO, un peculiar conductor que los desafía.
Fue un fracaso comercial. Pero ha acabado convertida en película de culto.
