Por haber suspendido los exámenes, el padre de Paz, que es taxista, le impone aprender la profesión. La chica pronto descubre que su padre es miembro de una banda de taxistas fascistas que, durante el turno de noche, buscan homosexuales y negros por las calles de Madrid, para darles una paliza. Según ellos, lo único que hacen es limpiar la ciudad de indeseables.

