En "El resto es silencio": Bucarest, 1911. Una nueva forma de arte irrumpe con fuerza: el cine. La mayoría de la gente no cree en el futuro de ésta atracción de feria y, mucho menos, frente al teatro. Grigore Ursache es director de cine y un chico prodigio de diecinueve años; es mimado y arrogante y está en guerra perpetua contra su padre. Leon Negrescu es un señor feudal en una sociedad burguesa, con reputación de ser un enloquecido mecenas, convencido de que su misión en la vida es salvar la cultura rumana. El talento de Grigore y el dinero de Leon se unen para realizar una película sobre la guerra entre rumanos y turcos en 1877, cuando Rumanía consiguió su independencia.

