sábado, 2 de septiembre de 2023

 

Desde que Kirguistán obtuvo su independencia en 1991, ha resurgido la práctica conocida popularmente como Ala-kachuu, que podría traducirse como "atrápala y corre". Más de la mitad de las mujeres de Kirguistán están casadas con los hombres que las secuestraron. Algunas consiguieron escapar después de violentas escenas pero, la mayoría son persuadidas a aceptar el matrimonio por tradición y miedo al rechazo social y, a pesar de que el rapto de novias está considerado un crimen por el código penal de Kirguistán, la ley rara vez se aplica.
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Roser Corella - "Grab and Run" - DocumentaMadrid, 2017