Welles recrea su peculiar visión de España a través de los ojos de Don Quijote y Sancho, a los que hace recorrer la España de los sanfermines, las fiestas de moros y cristianos, la Semana Santa, etc. Welles murió sin terminar la película. Su amigo, el director Jesús Franco, se encargó del montaje siguiendo las indicaciones que dejó escritas el propio Welles.




