Las "Batallas sin honor ni humanidad" o la pentalogía de "The Yakuza Papers", condensada en dos frenéticos años de producción, supone uno de los puntos álgidos de la carrera de aquel angry young man japonés que fue Kinji Fukasaku y al tiempo, el engarce entre las películas todavía intuitivas en la vía de la destrucción, tanto del ninkyo-eiga, las películas de delincuentes honorables de la década de 1960 que, por ejemplo, convirtieron a Ken Takakura en icono, como de los títulos glorificadores erigidos entorno a personalidades como el ex-criminal Noboru Ando y sus trabajos de la segunda mitad de la década de 1970, de abierto nihilismo. Todas ellas empeñadas en demostrar lo difícil que es matar y lo fácil que es morir, abrazadas a una estética de la fealdad por completo absorbente y a un pesimismo -vital, ideológico, sentimental- que atrapaba, sin piedad, una época de modo análogo a como otros cineastas lo hacían en USA o en Italia dentro del mismo marco del cine criminal. En esta pentalogía que, a su vez, conocería una ampliación en otros tres títulos epigonales entre el 74 y el 76 bajo la cabecera "The New Battles without Honor or Humanity", Fukasaku altera el concepto de secuela para plantear más bien una historia-río que comparte (y anticipa) diversos estilemas del lenguaje propio de las series televisivas, de una lógica de temporadas que por aquel entonces no existía siquiera como concepto. Así cada entrega de la saga "The Yakuza Papers" funciona con autonomía propia y, a la vez, como parte de un todo –algo retomado por George Lucas para Star Wars a partir de su segunda entrega-, de un marco dramático mayor que cobra su verdadero sentido al ser contemplado en su conjunto de fresco viviente de una época a través de su crimen. Merece la pena recuperar desde este punto de vista estructural y narrativo hoy día una serie como "The Yakuza Papers" que, desde la intuición y la necesidad, avanza un tipo de narración que hoy está colonizando las pantallas y, al igual que entonces, no lo hace desde los márgenes del cine experimental sino desde los del cine de masas, el de consumo global, los blockbusters y desde el lenguaje televisivo de las producciones por cable.
Adrián Esbilla - "The Yakuza Papers" - (Extracto).
He aquí la primera entrega de la saga:
"Peces luchadores": en el Japón de posguerra el caos impera en todo el país. Las luchas por controlar el mercado negro son continuas. Shozo Hirono va a parar a la cárcel por haber disparado a un yakuza. Allí conocerá a Wakasuji, con quien hará un pacto para alzarse con el poder.


