Franka Louka es un concertista de violoncelo y profesor de renombre en la Checoslovaquia ocupada por los soviéticos. Al perder su puesto en la orquesta, no le queda más remedio que tocar en funerales para poder sobrevivir. Pero ha contraído muchas deudas y no puede saldarlas. Por eso, cuando el señor Broz, el enterrador, le sugiere que resuelva sus problemas económicos casándose con una joven rusa que quiere conseguir la nacionalidad checa, acepta. Ella se aprovecha de esta situación para emigrar con su amante a Alemania Occidental, dejando a Kolja, su hijo de cinco años, con su abuela. Pero cuando la abuela muere, Kolja deberá ir a vivir con su padrastro.


