Tras la muerte de su padre, Oliver conoce a la impredecible e irreverente Anna. Mientras tanto, acuden a su mente recuerdos sobre su padre, un hombre que, con setenta y cinco años y más de cuarenta de matrimonio, decidió salir del armario. Oliver se esfuerza por amar a Anna con la valentía y el sentido del humor que él le enseñó.
