Hélène Régnier abandona a su toxicómano esposo Charles tras que éste propinara una paliza al hijo de ambos tan brutal que, acaba en el hospital. Hélène decide quedarse en un hotelucho mientras acelera los trámites de divorcio. Pero tiene todas las de perder ante la influyente familia de Charles quien, pese a todo, podría quedarse con la custodia de su hijo.


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