En junio de 1944, siete soldados japoneses naufragan y van a parar a una remota isla del Pacífico (An-ta-han), donde pasarán siete años. Los únicos habitantes de la isla son el vigilante de una plantación abandonada y su atractiva mujer. Pronto, la disciplina desparecerá y se impondrá la lucha por el poder y por la mujer.


