Joseph, Albert y Jules, son tres convictos recién fugados del penal de la Isla del Diablo. En su huida consiguen llegar hasta un pequeño comercio familiar donde para apropiarse de ropa y de algo de dinero que les permita salir de la isla en barco. A la espera del momento oportuno para embarcar, los fugados convencen al dueño del establecimiento para reparar el tejado de su casa con la idea de pasar desapercibidos.


