Considerada la mejor película de la época muda de John Ford, he aquí un western en torno al ferrocarril y el espíritu pionero de los Estados Unidos de América.
El presidente Lincoln ha autorizado el trazado de un enlace que una las líneas ferroviarias de la Union Pacific y la Central Pacific. Un contratista y un topógrafo emprenden viaje con el propósito de hallar la ruta idónea pero, aunque logran localizar un paso montañoso que permitiría la conexión de ambas líneas en un recorrido mucho más corto de lo esperado en un principio, el riesgo de que los nativos ataquen a los trabajadores amenaza con que, el ambicioso plan, se vaya al traste.

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