En "El ángel ebrio", Sanada es un médico de carácter muy peculiar que vive atormentado por lo que pudo haber sido su vida y no fue, ahogando sus penas en alcohol. Eso si, ejerce su labor con una dedicación casi absoluta en un barrio periférico del Tokio de postguerra, donde la mafia impone su ley en las calles. Un buen día, el doctor recibe a altas horas de la noche a un hombre enfermo de tuberculosis que le pide que le cure una herida. A partir de ese momento se iniciará una extraña relación entre ambos.
