En un pueblo italiano, durante una procesión religiosa, alguien dispara sobre la imagen de la virgen hasta destrozarla. Mientras la gente huye despavorida, la policía rodea la casa de donde proceden los disparos. Allí se esconde Mario, un pobre desempleado que se parapeta en la casa con su mujer y su pequeña hijita. En el suelo, yace un cuerpo inanimado. Mario no puede y no quiere explicar su actitud. Pasa el tiempo recargando sus armas, escudriñando los movimientos de la policía y disparando sobre la plaza de vez en cuando. Las insistentes exhortaciones de los agentes parecen no afectar a Mario que, aparentemente, se dispone a resistir durante largo tiempo. Sin embargo, con las primeras luces del día, Mario toma una decisión inesperada: mata a su esposa, confía la pequeña a la policía y se entrega.

