Elling ha pasado dos años recluido en una clínica psiquiátrica y, ahora, tutelado por los servicios sociales noruegos, él y su compañero de habitación, un gigante bonachón llamado Kjell Bjarne, han sido seleccionados para ser reintegrados en la sociedad. La asistencia social les ha concedido un apartamento en Oslo. Se supone que han de ser capaces de cuidar de sí mismos.



