Santa Vittoria, un tranquilo pueblo del norte de Italia, es popular por su delicioso vino. A punto de terminar la II Guerra Mundial (1939-1945), lo ocupan las tropas alemanas, cuya misión es requisar un millón de botellas del preciado caldo. Pero resulta que, tras la muerte de Mussolini y la caída del fascismo, hay en el pueblo un nuevo alcalde que encuentra la solución para evitar el expolio.



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