Un humilde científico de Padua demuestra que La Tierra gira y que no es el centro del Universo. Tiene pocos seguidores y muchos enemigos. Cuando Giordano Bruno muere como mártir, Galileo, exclama:
<<¡La ciencia necesita científicos, no mártires!>>
Para preservar su descubrimiento y continuar con sus investigaciones, intenta hacer las paces con La Iglesia pero, no lo consigue. Calumniado e incomprendido por sus contemporáneos, Galileo sufrirá el trágico aislamiento de los genios, cuya relevancia solo reconocen las generaciones posteriores.