El matrimonio Garland vive feliz con su hija Mandy hasta que un día reparan en que la niña es sordomuda. Para protegerla, deciden instalarse en casa de los abuelos y evitar así el posible contacto traumático con otros niños en la escuela. Sin embargo, cuando la pequeña cumple seis años su madre decide llevarla a una escuela especializada. Eso provocará un conflicto con su esposo y sus suegros.



