En "El nudo corredizo": ocho en punto de la mañana. En la calle principal unos trabajadores ajustan el gran reloj. Kuba les está mirando desde su ventana, esperando ansiosamente la llegada de alguien. Por fin suena el timbre de la puerta: es Krystyna, su novia. Así comienza una historia circular que va girando como las agujas de un reloj, en torno al mismo eje.


