Un estrangulador está sembrando el pánico mientras la ciudad está sumida en una espesa niebla. Al insignificante Kleinman lo llaman para que participe en la captura del criminal. Sin embargo, su función dentro de la operación policial no acaba de estar del todo clara. Sus temerosos pasos por las calles desiertas se cruzarán con los de una tragasables de circo que acaba de abandonar a su hombre, uno de los payasos.


